BLANCA CECILIA VALERO DE DURAN: TRABAJO Y HONRADEZ

No es fácil nombrarla en el pasado, lo absurdo de su muerte no lo permite. Blanca Cecilia era muchas cosas, -secretamente alcanzábamos a creer que era todas- se desdoblaba con facilidad ante cada circunstancia de la vida que a ella nunca la tomó por sorpresa. Fue la muerte en una sucia partida la única que pudo ganarle a esa mirada previsiva ya ese cerebro de loca lógica, lo cierto de su destino.

”Un ser siempre dispuesto a ir en pos de la vida era Blanca. Vida que la vio desde muy temprano sobreponerse a la adversidad, trabajar, reír, llorar, luchar para construir poco a poco lo que más amó: su familia, aquellas maravillosas personas que heredaron su don admirado, la fortaleza.

”Rendir tributo a Blanca, es en el fondo hacerle honores también a su sentido de justicia, aquel que se transformaba en un trabajo endemoniado, constante, brillante, que permitió logros a favor de gente humilde de la región, víctimas de cotidianos abusos en sus derechos esenciales. Una persona así, que demostraba sus afectos con una entrega total nace pocas veces en el mundo.

”Nosotros, sus amigos, que fuimos afortunadamente merecedores de ese gran afecto, tenemos en nuestros recuerdos memorias de momentos de apoyo, de ayuda, de valor. Memorias que en los espacios de nuestro corazón se agitan en una gran lágrima de ausencia.”(FUENTE: CREDHOS. Barrancabermeja, agosto de 192, No.1)

”En 1.987 cuando se fundó CREDHOS llegamos a esta oficina y conocimos a Blanca Cecilia, una mujer muy vital, de mucha fuerza, de mucha energía, se desempeñaba como secretaria jurídica del doctor Jorge Gómez Lizarazo, quien era en estos momentos uno de los mejores abogados que la historia de Barranca ha tenido y que ahora se encuentra exiliado y en esos momentos sólo se dedicaba a litigar ya apoyar las organizaciones sociales. Es un hombre democrático que permitió que en esta oficina se gestara el proyecto de derechos humanos que tuvo iniciativa en la región, dedicó todo su tiempo a darle forma a este proyecto, Blanquita le avalaba y apoyaba este trabajo. Cuando la mataron iba a cumplir 14 años de desempeño con el doctor Gómez. Cuando la conocimos supimos que era una mujer de carácter y de una sola pieza y eficaz y que sabía donde estaba parada y qué era lo que quería. Nos miraba desconcertada, no sabía que actitud de asumir con nosotros, ella sabía que el Estado no miraba con buenos ojos este trabajo y sabia que este era un Estado intolerante y antidemocrático y presentía que esto traería problemas, considerando que era importante y urgente, pero ella intuía que esto le traería problemas al doctor Jorge. Luego cambió su desconcierto y surgió en ella un sentimiento de pertenencia al trabajo de derechos humanos colaborándonos cualificadamente.

La fortaleza de ella, fue un eslabón en la unidad de todos nosotros. Blanquita era una mujer que jamás vislumbró la posibilidad ni remota, ni lejana de que a ella le pudiera pasar algo malo. Ella pensaba estudiar derecho pensando en sus tres hijos y para servir más cualificadamente y llegar a los espacios que fueran necesarios, en medio de estas cosas, ella adoraba a sus hijos y su esposo a quien amó tanto. Ella creía en las obras buenas y en la justicia.”(Testimonio de un amigo de CREDHOS)