COLOMBIA: MIEMBROS DE LAS FAMILIAS CAMPESINAS ASCANIO, QUINTERO Y PÉREZ GUERRERO

Temor de seguridad y ejecuciones extrajudiciales

Índice AI: AMR 23/13/95/s
AU 78/9527 de marzo de 1995
http://www.amnesty.org/es/library/asset/AMR23/013/1995/es/25dd8436-f896-11dd-b378-7142bfbe1838/amr230131995es.html

Las fuerzas armadas han intimidado y amenazado a algunos miembros de las familias Ascanio, Quintero y Pérez Guerrero afincadas en la provincia de Ocaña, departamento de Norte de Santander. Existe honda preocupación por su seguridad, especialmente debido a que varios de sus miembros han sido muertos o «desaparecidos» en los últimos meses.

Estas familias se desplazaron a Ocaña desde sus pueblos de Hacari, Abrego y La Playa, Norte de Santander, como consecuencia de la violencia imperante en esas localidades, en especial después de la «desaparición» en enero de 1993 de 11 campesinos de la que se considera responsables a integrantes de la Brigada Móvil Num. 2. Las familias han informado que después de trasladarse continuaron siendo objeto de vigilancia e intimidación. Al parecer, los nombres de varios miembros de las familias Ascanio, Quintero y Pérez Guerrero han aparecido en unas «listas de la muerte» distribuidas por algunos grupos paramilitares activos en la región. Varias personas cuyos nombres, según los informes, aparecían en estas listas han sido muertas.

El 6 de marzo de 1995, Alirio López Quintero fue muerto a tiros cerca de un mercado de Ocaña por dos hombres vestidos de civil que iban armados con pistolas y subametralladoras. El 7 de marzo, Ramón David Ascanio fue muerto a tiros, también en la zona del mercado, cuando salía de un domicilio. Algunos testigos presenciales manifestaron que los mismos pistoleros fueron responsables de ambos homicidios. Según los informes, a pesar de la fuerte presencia militar en Ocaña, los pistoleros pudieron moverse sin trabas.

Anteriormente, el 22 de diciembre de 1994, Ramón Eli Ascanio y Carmen Emiro Ascanio fueron abatidos a tiros en Ocaña por unos pistoleros considerados miembros de un grupo paramilitar que actúa en la zona.

En los últimos años, la militarización del departamento de Norte de Santander ha aumentado como consecuencia de la actividad guerrillera allí existente. La militarización ha ido acompañada del fortalicimiento de los grupos paramilitares que actúan en estrecha coordinación con las fuerzas armadas.