HELIODORO ROJAS OLARTE, ERA DE LOS ACTIVISTAS INTELECTUALES…

Testimonio de Elkin Jiménez, docente jubilado y miembro honorable del sindicato Adida, quien era amigo del docente asesinado Heliodoro Rojas Olarte.

TIRÁNDOLE LIBROS A LAS BALAS
Memoria de la violencia antisindical contra los educadores de Adida, 1978-2008
Investigación realizada por la Escuela Nacional Sindical (ENS) y la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA)
Medellín, 2011

Conocí a Don Heliodoro Rojas Olarte empezando los ochenta. Cuando lo conocí ya era un señor de los que llamamos de edad, de espesa barba. Lo conocí en las asambleas, absolutamente en todas las asambleas. Aparentemente sus canas, su luenga barba blanca, sus lentes redondos de extraordinario lector, le daban una apariencia como hosca, pero cuando uno lo trataba esa impresión desaparecía. Uno hablaba con él de la vida, de la sociedad, de política, y hasta buen humor tenía.

En esa época el magisterio estaba dividido entre PROAS, que eran los maestros de secundaria, y Adida, que éramos los de primaria. Estábamos en ese proceso de fusión de las dos organizaciones en una sola. Eso se logró y la institución gremial de los maestros se siguió llamando Adida, donde Heliodoro participaba en todas las asambleas, mañana, tarde o noche. Siempre pedía la palabra y expresaba su punto de vista. Era un hombre demócrata, civilista y de avanzada. Es más, me dio la impresión que siempre defendía el punto de vista del Partido Comunista Colombiano; inclusive me atrevo a adelantar en este esbozo que fue asesinado por ser activista de la Unión Patriótica. Creo que era muy buen maestro y muy buen político. Lo asesinaron cualquier día de abril del año 1991. Antes de ser asesinado había sido detenido, acusado de actividades subversivas. Fue golpeado, al tiempo liberado y luego asesinado.

Como activista siempre votó en las asambleas todos los paros. Participó en el paro cívico del año 1977. Él tenía un escrito sobre eso. En fin, en todos los paros del magisterio se veía al viejo Heliodoro participando de las manifestaciones.

De su vida familiar conocí muy poco, sé que vivió un tiempo en la Comuna Nororiental y de una hija que lo acompañaba en algunas ocasiones. Pero nada más. Luego me encontré una hoja de vida de él, de una asociación de secundaria que se formó entre los años de PROAS y Adida. Se llamaba Unión de Profesores de Antioquia, UPSA, y dice que su estado civil era casado y que tenía tres hijos.

Don Heliodoro nació en Santa Rosa de Osos, un municipio de personajes como monseñor Miguel Ángel Builes. Don Heliodoro era la otra cara de la vida civil y política. En el año 1962 trabajó en la escuela urbana de varones La merced, de Liborina, y en esa época todavía no le había dado por escribir. Pero para los ochenta el hombre se dedicó fue a eso, a escribir. Él me regaló 7 textos, una colección que él escribió sobre Porfirio Barba Jacob, que llamó los poemas flamígeros. Otro volumen que llamó Los Hechos y los Días, y otro que hizo en conjunto con Adida en 1983, cuando la secretaría de asuntos culturales la tenía Froilán Peláez, también asesinado posteriormente. Aparece ahí como Álvaro Legretti, que era uno de los seudónimos que utilizaba don Heliodoro. Como era tan crítico social y políticamente de los gobiernos nacionales y del imperialismo norteamericano, él algunos textos los escribía con pseudónimo. Me da la impresión que con eso buscaba alguna protección.

Trabajó en Jericó, Sopetrán, en el Liceo de Andes, en la normal de Granada, siempre dictando historia, castellano, literatura, filosofía. También trabajó en el Liceo Antioqueño, que fue una institución formadora tanto de maestros como de muy buenas generaciones de muchachos en Medellín. En esa época tenía excelentes profesores, y el área de español y literatura tenía gente destacada como un profesor Lotero, y como don Heliodoro Rojas Olarte.

Con la muerte de don Heliodoro, Adida perdió un activista de primera línea intelectual. Porque muchos de nosotros somos activistas de ir a la marcha, de gritar la consigna, pero don Heliodoro escribía, procesaba críticamente, era muy crítico de la conducción de algunas asambleas, crítico de la misma dirección sindical. Al interior del sindicato siempre estuvo en minoría porque el Partido Comunista en Adida siempre estuvo en minoría. Pero era una minoría muy militante, muy activa, y en ese sentido el magisterio perdió un líder intelectual y un gran activista de todos los momentos, de todos los lugares, un luchador.

Él me regaló un libro escrito por él que se titula “Poesía seria para gente seria”, con el pseudónimo John Hell, otro de los que utilizaba. Allí me escribió algo de lo que siempre me he sentido muy orgulloso, así don Heliodoro para muchos no sea nadie y uno tampoco sea nadie, pero en la intimidad guardo eso: “Hay mucha poesía, pero poesía seria para gente seria como Elkin, no abunda, atentamente John Hell”. Mire que ahí no puso ni siquiera Heliodoro Rojas Olarte sino que puso atentamente John Hell, agosto 7 de 1982.