JULIO CESAR BERRIO VILLEGAS

Un defensor de derechos humanos

”Julio Cesar Berrío era una persona con un rostro triste, él trabajaba aquí en CREDHOS como acompañante moral de las personas que acudían aquí y acompañaba al entonces presidente, Jorge Gómez a todas las oficinas y lugares de la región que él visitara en el día. Desde el inicio del trabajo en CREDHOS él trabajó con nosotros, repartía las publicaciones y los reportes que hacíamos, buscaba y llevaba la gente que necesitábamos para trámites jurídicos. Le gustaba mucho servir a la gente, a las personas más humildes que más lo necesitaban. Tenía la responsabilidad de cuidar a sus padres que eran dos ancianos de avanzada edad, vivía en el barrio ”Tres Unidos” de ésta ciudad, donde la gente lo quería mucho y lo reconocían como una persona servicial y sencilla. Siempre recibió trato displicente y agresivo de parte de los militares, lo señalaban de guerrillero, cuando ”chicho” como le decíamos, nunca usó ni una navaja. Siempre andaba caminando con el alma tranquila sin mirar para atrás, ni siquiera el día que lo siguieron hasta el barrio Las Granjas para asesinarlo, el homicida lo torturó psicológicamente amenazándolo y él seguía caminando tranquilo hasta que le dispararon. En ese momento comenzó a llover muchísimo, tanto que nadie salía de sus casas por la tormenta. Cuando le comunicamos a su mamá, la señora que era líder de la iglesia dijo: mi hijo era un hombre tan bueno que hasta la naturaleza llora por él y mucha sal caerá en el alma de quien lo mató y de quien lo mandó matar”. (Testimonio de un amigo de Julio Cesar)

”A Julito, como cariñosamente lo nombrábamos, lo recordaremos siempre por su sencillez, su respeto hacia los demás; la seriedad que asumía para realizar las tareas encomendadas y su silencio. Por eso era admirado y respetado por todos nosotros” (Testimonio de un miembro de CREDHOS)