LA MUERTE DE CARLOS JULIÁN VÉLEZ, MASACRE DE SU FAMILIA

LUIS GUILLERMO PÉREZ CASAS
Testimonio de vida de Josué Giraldo Cardona
Equipo Nizkor, 8 de agosto de 1997

A Carlos Julián le tocó encargarse de la dirección de la Unión Patriótica en el Meta por simple sustracción de materia. Lo aceptó con la resignación de quien le da la cara a la muerte. Carlos Julián tenía herencia de lucha en la sangre: su padre es José Julián Vélez uno de los fundadores de Mesetas, de los hombres más queridos y respetados de la región.

Fueron múltiples los atentados que se fraguaron contra Carlos Julián: por lo menos en diez oportunidades pudo escapar de los sicarios. Siempre se movilizaba escoltado, y tomaba todas las medidas de seguridad que le eran posible en sus desplazamientos. Unas semanas antes de su muerte, Carlos Julián había visitado al ministro de Gobierno y al Procurador General de la Nación para pedirles que intervinieran para que se pusieran fin a los intentos de asesinarlo. A su regreso entró a Villavicencio a hablar con el Gobernador para exigirle lo mismo. Dos meses atrás, en Mesetas, en la sede de la Unión Patriótica, había recibido un atentado contra su vida. Unos soldados del Ejército, en compañía de paramilitares, lo intentaron asesinar. Él se logró fugar saltando por encima de los techos de las casas vecinas. Como no lo encontraron se llevaron detenidos a todos los que allí estaban acusándolos de subversión, pero ante el burdo atropello tuvieron que dejarlos en libertad.

Carlos Julián escribió una y otra vez a las autoridades denunciando y pidiendo protección porque su muerte era inminente. Se creía que los civiles demócratas del Gobierno podían evitar las muertes – vana ilusión frente a las maquinarias del terrorismo de Estado y de la impunidad. Sus desesperados llamados aceleraron, por el contrario, la fecha de su muerte.

A finales de 1991, saliendo Carlos Julián de su finca en Mesetas con un hermano, su esposa y sus dos hijos muy pequeños, una niña y un varoncito, fueron masacrados. La cobardía y felonía extrema de los paramilitares no les permitió tener empacho de disparar también contra los niños. Les ametrallaron, les lanzaron granadas. Sobrevivió el varoncito herido porque lo creyeron muerto.

Este vil atentado destruyó y desarraigó a la familia Vélez; tuvieron que dejar la región. José Julián, que es de ascendencia paisa, mantuvo la tradición del núcleo de la unidad de la familia extendida y reunida: cuando uno de sus hijos se casaba le construía una casa a un lado; así se mantenían juntos y se cooperaban mutuamente abuelos, hijos, esposas, nietos, cuñados, tías, etc. Todo lo que cosechaban, el ganado que levantaban, todo era para todos y lo conseguían con el esfuerzo de todos. Uno de sus hermanos, que quería entrañablemente a Carlos Julián, terminó perdiendo la razón.

Su padre, José Julián, no partió. Aunque su familia se disgregó, él continuó la lucha dispuesto a morir en el pueblo que él había fundado y donde fue derramada la sangre de sus hijos. Lo eligieron como alcalde de Mesetas. La persecución continuó contra él hasta el extremo ridículo de procesarlo por porte ilegal de armas, ya que tenía en la alcaldía unos revólveres viejos para intentar defenderse en caso de un atentado, y se los prestó al Personero y al Secretario de Obras Públicas del municipio para un desplazamiento; los detuvieron. José Julián, que esperaba que la justicia operara para investigar y procesar a los criminales de sus familiares, se encontró con una justicia que en cambio fue efectiva para procesarlo y separarlo de la alcaldía por espacio de seis meses. Luego asesinaron al Personero, al Secretario de Obras Públicas, al Tesorero, y atentaron contra la vida de José Julián. Toda la administración municipal de la Unión Patriótica fue prácticamente aniquilada.

Nosotros recogimos la declaración de uno de los jefes paramilitares arrepentido, en la que narra cómo cada crimen era primero planeado desde la base del ejército en Mesetas, y de cómo coordinaban con la policía para que no se presentaran equívocos luego de las ejecuciones o masacres. (2)